¿El emprendedor nace o se hace?

historia de laser (3)
Celebrando un año más de Laser BPO. Nuestra CEO, Rosita Chavez nos narra su trayectoria de emprendimiento desde el día que decide fundar la empresa.

Dicen que en las situaciones más difíciles es donde aflora lo mejor de cada uno. Hace 3 años con el alma partida decidí emprender, sin ni siquiera saber lo que ello significaba, menos entenderlo y menos querer hacerlo. Pero, me encontraba en un momento en el que sentí que mi línea de carrera había llegado a su techo y a ello se sumó un cambio en la estructura interna de la empresa donde trabajaba. Sin que ellos lo supieran me ayudaron a lanzarme al vacío, de hecho, Dynamicall late en mi corazón porque me permitió aprender aquello que me faltaba para abrirme paso.

Alfredo Alejos, hermano de Rosita junto a ella en el año 2017

¡Y entonces sucedió! Fue a mediados del 2017, con el apoyo de mi hermano decidí emprender convirtiéndose él  en mi primer cliente y así empezó mi nueva aventura. Ya en este segundo semestre del año, descubrí después de 20 largos años de haber trabajado en organizaciones completamente estructuradas, que para mí todo se movía fácil, porque sabía qué hacer, cómo implementar, cómo controlar y cómo tener los mejores resultados. Yo solo tenía que coordinar, llamar por teléfono o pedir una reunión a las diversas áreas de la empresa y así empezaba la magia, porque la maquina empezaba a funcionar, pero cuando emprendes, volteas a la derecha y a la izquierda y no hay áreas de soporte TÚ te conviertes en toda la empresa porque ahora cada gasto o inversión que decidas hacer saldrá de tu bolsillo o del ingreso que generen los nuevos clientes.  Pero, ¿cómo podía tener nuevos clientes?, si también tenía que ver la operación y la lista extensa que demanda tener una empresa. Entonces comencé a formar mi equipo. Éramos 2 personas y yo.  Así de chiquitos pero con buena voluntad conseguí mi segundo cliente y luego se acabó el año en un abrir y cerrar de ojos y es ahí que empezaba a entender ese otro mundo.

Rosita junto a los primeros integrantes de Laser, en el 2018

En el 2018, estaba decidida avanzar, a crecer y a comerme el mundo, no podía ser complicado si yo tenía mucha experiencia, estaba súper valorada en el mercado porque mi nivel gerencial era muy bueno, siempre llegaba a mis metas y terminaba formando verdaderos equipos y una excelente trayectoria, no había pierde así que yo lo iba a lograr.  Entonces, empecé mi estrategia de prospección, así que revisé mi lista de contactos, conocidos y amigos y ¿qué creen?, vaya sorpresa que me lleve, fueron los primeros en cerrarme las puertas, otros no me lo decían pero con la mirada y las preguntas que me hacían me daba cuenta que pensaban que estaba loca y que no tenía opción en ese competitivo negocio. Y así, pasó el año ¡y no pasó nada! Me fui literalmente de cara, consideré a ese como mi peor año y sentí que había fracasado.

Siempre pensé que lo peor que me podía pasar era que no me vaya bien y que podría volver alguna empresa, me cuestioné una y otra vez si tomé una mala decisión, si debía regresar a trabajar, a tener el éxito de siempre sin mayores preocupaciones y ganando un  buen sueldo, pero una parte de mi sentía lastimado su orgullo, era una looser y eso ¡sí que duele! Mi alma y mi mente no lo aceptaba y entonces recordé algo que siempre suelo decir evocando una película de mi época: “Retroceder nunca, rendirse jamás”, no estaba en mí darme por vencida, lo tenía que intentar nuevamente, ¿qué era lo peor que podía pasar?, tenía para comer, me alcanzaba para pagar la renta y lo mejor es que mi hijo tiene al mejor padre, uno que se hace cargo, responde, apoya y es presente, estaba cubierta y era hora de lanzarme nuevamente.

Rosita en la nueva sede de Laser el año pasado, 2019.

Luego vino el 2019, y comencé a leer mucho más, analicé mis opciones y nuevamente recordé algo que siempre le decía a mi gente, si seguimos haciendo lo mismo, entonces seguiremos teniendo los mismos resultados, así que cambie la forma de prospección, además decidí ingresar a una red de Networking, que me convirtió hoy en una BNI Lover. Mi objetivo era potenciar mi equipo y cambiar el outfit de la oficina con el fin de trasladar a quienes nos visitaban, nuestro verdadero concepto y esencia. Pensé también que el saco pesa menos, cuando te liberas de prejuicios y decidí cambiar los tacos por las zapatillas, los vestidos por los jeans y las carteras de marca por el morro y liberar mi esencia, finalmente había tomado seguridad y confianza y tenía la certeza que todo mejoraría y así fue. Fui cerrando nuevos negocios y entre ellos un pez gordo, yo estaba entusiasmada, pero desde que lo tomé supe que sería como ese amor que necesitas pero que sabes que es toxico y que no duraría. Sin embargo, nos dio oxígeno y el respaldo para ser más atractivos de cara a nuevos negocios y todo empezaba a fluir, pero tal y como lo había vaticinado la relación comercial se terminó al iniciar el 2020.

Esta vez ya con los ánimos curtidos, no estaba preocupada, me sentía aliviada y tenía la certeza que las cosas mejorarían y así fue.  Seguimos creciendo con nuevos negocios con mucho potencial y estuvimos a un chasquido de cerrar otra cuenta importante y cuando todo iba viento en popa, ¿qué creen?  Llegó la cuarentena y el 85% de mis clientes cerraron su operación. Ese si fue un golpe súper duro y entonces nuevamente pensé, ¿realmente me equivoqué en este camino? Con lágrimas en los ojos pensé realmente en escuchar lo primero que me dijeron: Cierra.

Entonces no dormí por una semana completa, pensando y pensando. Una vez más concluí que soy un roble y de mí solo sale buena madera, por lo que estaba dispuesta a seguir contra viento y marea, a reinventarme, pero sobre todo estaba convencida que cuando una puerta se cierra otra se abre y una vez más el universo me lo confirmó. En esta pandemia para la cual ninguna empresa estuvo preparada, los grandes de mi sector, se movían lento, su capacidad de respuesta no era la que los clientes esperaban, mientras que nosotros somos agiles, flexibles y estábamos listos para atender cualquier requerimiento.

Y entonces, ¡apareció una nueva oportunidad! Fuimos convocados por una empresa grande para ayudarlos en la reactivación de sus servicios a modo de contingencia y ello fue una inyección de adrenalina, nos despertó el ánimo y nuevamente nos dieron oxígeno. Un mes después, algunos clientes decidieron activar nuevamente sus servicios y así nos hemos mantenido teletrabajando y de pie en estos más de 100 días de cuarentena. Me quedé esperando como novia vestida en el altar el crédito Reactiva y nunca llegó. Triste y decepcionada viendo como los grandes lo acaparaban, mientras que los que necesitamos somos los microempresarios, los emprendedores, para no quebrar la cadena de pago. Pero, si hay algo que he aprendido en el transcurso de mi vida, es: nunca esperar nada de nadie y menos del Estado, por eso diseñé mi plan b y hasta un c, porque como dice el dicho camarón que se duerme, se lo lleva la corriente.

En el 2020, nueva oficina, nuevas metas

Hoy 01 de Julio, cumplo 3 años de haberme embarcado en el agridulce camino del emprendimiento, he tenido más bajas que altas, lo cual me demuestra que el éxito es relativo y depende desde qué perspectiva la mires. Doy gracias, porque en este camino logré hacer una “maestría de vida” que no aprendería en ninguna universidad, conocí gente maravillosa, me volví empresaria, genere puestos de trabajo para muchas personas colaborando con mi país y sobre todo aprendí y crecí de manera personal y profesional, como jamás imagine que lo haría. Esta historia aún no termina, tiene para largo y estoy convencida que las cosas siempre pasan por algo y hoy ya no tengo dudas la decisión que tomé: la mejor de mi vida.

Hoy celebro mi historia, la bienvenida de 2 nuevos y grandes clientes que han decidido confiar en Laser BPO, pero sobre todo celebro y les digo a mis amigos emprendedores y microempresarios, que nuestras experiencias siempre nos hacen más fuertes y aunque hallan vientos huracanados, si tenemos buenas y solidas raíces sobreviviremos para seguir adelante, porque lo mejor aún está por llegar.

Simplemente: ¡NO BAJEMOS LOS BRAZOS!

Agradezco infinitamente a mi familia, a mis brazos derechos Christian, Kelly, a todo mi equipo tras bambalinas por todo su aliento y apoyo incondicional, a mis 4 amigas que nunca fallaron a una copa de vino cuando las necesitaba para gritar, reir y llorar, y cómo olvidarme de la protagonista de esta historia, gracias mi querido yo.

Escrito por Rosita Chavez

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